Y si lastimar a la persona que amas no es suficiente, lastimarme
a mi misma no es más que prudente, para el dolor que ocasioné. Mil y un miedos
pasaron por mi mente, derrotándome, humillándome, desangrándome por las heridas
que traspasaron nuestros corazones.
Ver tus ojos llorosos por mi culpa, de nuevo, me hizo temblar,
te fallé, no tengo perdón.
Pensar en un día perderte hace que mi mundo se desintegre, en no
más que cenizas que fácilmente se las lleva el viento, con tan solo un suspiro
de tu corazón roto. Decepcionarte ya es mi castigo, que no vuelvas a confiar,
la condena de mis pecados, no medí el tiempo, ni el espacio, no valoré tus mil
y un abrazos, y si rogar no fue suficiente... entonces déjame, tal y como me
encontraste.
En la oscuridad de mi habitación, donde sueños y pesadillas
rodean el desdén de los deseos, el miedo los atrae y la soledad los llama,
quieren mi afán de seguir amando, me susurran y yo sigo en llanto, les ruego
que se vallan, pero no me escuchan, ellos no entienden lo que el alma pide,
ellos la sangre desean. Quiero dormir, y sin mas, jamás volver a despertar.
¿Serán aquellas huellas de nuestra historia, capaces de sostener
la armonía del corazón?
No me dejes sola - Mi única petición
Darte gracias - Una bendición
Y pedirte perdón - Un anhelo del corazón.
Ya es tarde... Lo sé.

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