Los sentimientos nos transportan al lugar de los hechos convertidos en recuerdos reprimidos por nuestra armadura de bronce, plata o de oro dependiendo de nuestra fortaleza, forjada por nuestro destino, algunos están preparados para la batalla, otros son lanzados a la arena, inexpertos en combate y sin artillería… algunos dominados por las sombras son capaces de bajar la guardia, tirar la espada, y rendirse ante las llamas de la maldad, se convierten en cenizas y las penumbras alcanzan las esquinas de su morada, días de llanto esperando la noche para preguntar de nuevo a las estrellas si ponerle fin o no a la historia de su vida, sin obtener respuesta el sueño lo domina, el suelo se transforma en abrigo y en pozo de sus lágrimas, cae profundo, como su respiración, después de ser contenida por el sollozo y agite de la desesperación… Despierta en la mañana, no se quiere levantar, abraza a su almohada como cualquier amante, solo quiere acabar, ¿Para qué continuar?, nadie afuera lo espera, nadie quiere o anhela. Sin propósitos, sin motivos, sin amor, sin fe, sin gozo o placer, perdido y sin camino, eso vida no es. S.R.
Un simple silencio que nos otorga la razón, para no dar paso a la ira. Carezco de palabras innecesarias, pero me sobran sentimientos que quieren salir; sentimientos imprudentes de expresar, pero una lastima olvidar. Transmito con letras lo que mi voz se niega a aceptar, y así pueda vaciar mi corazón que no para de llorar. SR
jueves, 13 de octubre de 2016
Solo Algunos...
Los sentimientos nos transportan al lugar de los hechos convertidos en recuerdos reprimidos por nuestra armadura de bronce, plata o de oro dependiendo de nuestra fortaleza, forjada por nuestro destino, algunos están preparados para la batalla, otros son lanzados a la arena, inexpertos en combate y sin artillería… algunos dominados por las sombras son capaces de bajar la guardia, tirar la espada, y rendirse ante las llamas de la maldad, se convierten en cenizas y las penumbras alcanzan las esquinas de su morada, días de llanto esperando la noche para preguntar de nuevo a las estrellas si ponerle fin o no a la historia de su vida, sin obtener respuesta el sueño lo domina, el suelo se transforma en abrigo y en pozo de sus lágrimas, cae profundo, como su respiración, después de ser contenida por el sollozo y agite de la desesperación… Despierta en la mañana, no se quiere levantar, abraza a su almohada como cualquier amante, solo quiere acabar, ¿Para qué continuar?, nadie afuera lo espera, nadie quiere o anhela. Sin propósitos, sin motivos, sin amor, sin fe, sin gozo o placer, perdido y sin camino, eso vida no es. S.R.
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