Aquel día se veía precioso,
el cielo se tornaba de un gris más intenso cada segundo, la lluvia en las hojas
y flores del jardín, dejando en ellas gotas que caían, cuan cristal en su mejor
momento, falta un mensaje de el para hacerlo más perfecto, y sin importar lo
abrigada que estaba, por la neblina y la brisa fría, mi taza de café bien
caliente, de igual modo se erizo mi piel. Sinceramente aun no creía en que el,
precisamente el, me hiciera sentir de esa manera, pues le devolvió a mi vida,
ese amarillo de esperanza, al querer amar de nuevo. La poesía hizo de las suyas
al unir a dos escritores entre letras y versos, Se entendían, más que eso, se
querían... Carecían de tiempo, el reloj avanzaba, y con él, los caminos se
separaban, ¿Valdrá la pena permitirme amarlo? ¿En tan poco tiempo? para
disfrutar de sus ojos... arriesgándome, a quererlo más de lo debido, más de lo
correcto. Y luego llorarlo y sufrir por las palabras que ya no podría expresar,
pues volvería a estar sola, con las estrellas y el mar. Mientras llegabas,
aparecieron varios del pasado, preguntando por mí, queriendo saber, si hay otro
vacante, si aún queda un lugar... Y por más duro que me fue decir que no, luego
me calme al pensar que ya me había lanzado a tus brazos, sin saber o estar
segura de que me atraparías, basto solo tener fe en ti. Y si vuelvo a salir
lastimada... ¿Qué hay con eso? el dolor nos hace humanos, y nos recuerda que
estamos vivos, además no quiero pasar toda mi vida preguntándome, que habría
podido suceder entre dos almas puras, en busca de amor, bastaba solo dejárselo
al tiempo, si correspondían o no ! Y aunque no tenga esos ojos claros que tanto
te gustan, tengo unos oscuros y sinceros, créeme al decirte que si te miro y y
bajo la mirada, no será más que prudencia, me basta solo un segundo para guardar
algo en mi memoria, solo si ese algo me importa. No quiero ser para ti una
chica más, si seré algo en tú vida, quiero ser algo inusual, algo que puedas
recordar, algo bonito, y que no cualquiera pueda reemplazar... No quiero ser
ese típico rayo de sol, que alumbre tu día, pues cualquiera puede hacerlo.
Quiero ser tu lluvia, que limpia y purifica el alma. Y cuando necesites
compañía, y no esté a tu lado, espera una llovizna, y sal, que yo también
saldré. S.R. 2016

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