Mucho
ruido,
Risas
buscando un cauce,
Pero
jamás volverán a sonreír,
Almas
que un día se perdieron entre memorias,
Memorias
que dañan nuestro poco juicio,
Nos
hacen decaer ante la desidia del amor,
¿Por
qué no dejar que la brisa bese mis mejillas?,
Tal
como las hojas se reposan a su merced,
Viajando
después de caer,
Y
que ahora sin rumbo,
Dejarán
a la suerte su destino,
Hasta
el día en que se sequen sus recuerdos,
Pierdan
el vivo color,
Y
se tornen como un frío corazón envejecido,
Sin
haber transcurrido los años.
Calmemos
pues las ansias de ser victoriosos en la dicha del amor, no es pecado cansarse
y tomar un respiro del afán de ser amado, estar solo es gozar de tu propia compañía,
es conocerte, explorarte, amarte.
S.R.
S.R.

No hay comentarios:
Publicar un comentario