El
secreto del amor esta en los ojos, en la manera que tenían las personas de
mirarse unas a otras, en la manera en que se comunican los ojos cuando los
labios están inmóviles. El amor puede doler pero así es, y por alguna razón
todos lo buscamos, porque es magia pura, es y seguirá siendo un misterio para
el que lo tiene, como también para el que le carece, yo creo que esta vez, pasa
que simplemente, nos gustamos, y ya! él lo sabe y yo lo sé... sin más !
¿Qué
puede hacer el cuerpo cuando solo los ojos son los que se enamoran?
Jamás
sabré lo que piensas, pero se ve en tu mirada, y aunque el silencio te invada,
jamás podrás ocultar lo que tus ojos dicen cuando se cruzan con los míos, ya
hasta parece costumbre, que ambos ni nos damos cuenta.
Por
ti aprendí que es el amor, o más bien el desamor, aquel que me consumió, el
amor que te tenia me mato, dejo un vació en mi corazón, aquel amor, que me hizo
cuestionármelo todo, aquel amor que incluso hoy me hace vulnerable, me hace
retroceder, me hace ceder, a lo que antes prometí nunca volverlo hacer, es
difícil ser fuerte, es difícil ignorar, aquellas voces que no se quieren
callar, en medio de tanta oscuridad, volvía a mi niñez, temerosa de los
monstruos que mis ojos ven, queriendo escapar, sin mover un musculo, queriendo
gritar, sin emitir un sonido, el silencio ya era más que un amigo y la
oscuridad más que una hermana, tapando las sombras, tapando las llamas, de mi
dolor asfixiante. Sola y perdida, intentando olvidarte, pero todo era en vano,
mis muñecas decían todo lo contrario, promesas rotas de nuevo, lágrimas en mi
almohada cayeron, el sol saliendo y puedo recordar, otra noche más, sin poderte
olvidar.
No
mentiré, al decir, que si sentía miedo de olvidarle, pero más que eso tristeza,
porque no quiero dejar de quererle, aunque eso me llevara a mi propia muerte,
un minuto... Ya yo estaba muerta por dentro, en silencio, nadie lo sabía, o
siquiera sospechaba, era fácil engañarles con sonrisas falsas e hipócritas, mi
propio ser se desmoronaba ante mis ojos, ya no quería dormir, ni comer, ni
salir, me es complicado hacerme entender, pero era evidente, que mi depresión
aumentaba, no quería dejar de sentir lo más bello que me paso en tantos años,
fuiste la oscuridad más brillante. Me seguía aferrando lo sé, pero es que simplemente
te amé demasiado.
Ya
hoy mirarte a los ojos me hace bien, el hablarte me hace bien, el reírme
contigo me sana un poco...
S.R.


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