Tengo
miedo de dejarte ir, de dejar de sentir, me estoy aferrando a ti. No quiero ser
yo la que tome la decisión de olvidar todo, quisiera despertar con amnesia y
olvidar lo que para ti fueron pequeños momentos, pero lo que para mí fueron
grandes recuerdos que me cambiaron la vida. Desde que te conocí cambie
totalmente, eras la razón de mi confusión, de mi perdición. El brillo en tus
ojos, esa mirada agonizante, me hace recordar el rojo de mi sangre, el rojo de
tu esencia. Me representas el rojo de mi amor intenso, de mi amor profundo y de
mi felicidad infinita, pero a la vez el rojo de la sangre al caer por mis
muñecas frías, heridas y pierdas débiles, me representas el amor más grande
pero a la vez el odio que con más fuerza he llevado, eres lo mejor y lo peor
que me ha pasado en esta vida, y tu ni te imaginas.
Él
era el rojo de la sangre que caía, el otro, el morado de mis venas frías... El morado me quería, pero yo
una y otra vez lo lastimaba, lo cortaba, para que el rojo saliera... Pero como
siempre, al final se iba... que masoquismo el mío de ir y volver a la escena
del crimen, pero esta vez yo era la víctima y él...
El ladrón que robo mi
corazón.
S.R.
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